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Publicado por: Antonio
el Sabado 31 Enero 2009 17:08
Aurea mediocritas.
En el mar de la vida. Por Antonio Enrique Kinen. Paula Beriau, días antes de Navidad 2008 en LasEuropas, respondiendo a una pregunta, puntualizaba Soy, al revés que mucha gente, una ferviente partidaria de los términos medios, de los grises y del equilibrio justo. Ando siempre buscando eso en la vida … . (1)

Se trata del saber vivir. En la aleatoria contingencia de la vida se puede vivir a tontas y a locas o afrontar la cuestión del buen vivir. A lo largo de los siglos los hombres se han planteado la cuestión de la sabiduría en el vivir

Paula decía muy contundentemente ser ferviente partidaria de estar siempre buscando en la vida los términos medios y el equilibrio justo. ¿Ante términos tan aristotélicos, cómo no evocar al Estagirita?
Para Aristóteles el hábito (virtud) de la vida buena demanda prudencia y requiere saber evitar los extremos, i.e. los excesos y los defectos. Lograr el “mesotes. La valentía, por ej., es el “término medio” entre la temeridad y la cobardía. Sin el “mesotes” no es posible construir una relación, amorosa o amistosa, que perdure y madure en el tiempo.

¿Cómo no recordar la oda Aurea mediocritas de Horacio. La palabra mediocridad tiene hoy un sentido tan peyorativo que no conviene traducir el título de la oda por “dorada mediocridad” sino por “dorada medianía”.
El antiguo poeta romano le encomienda a su amigo Licinio que ante las tormentas no navegue con su barco en las lejanías peligrosas del mar abierto ni ingrese en las riesgosas costas cercanas . (2)
Se suele adjetivar como mediocre a aquel que no asume compromisos, que es cobarde y que rehuye definiciones. La mediocritas en Horacio exige tener comando sobre la propia vida y saber navegar en ella esquivando extremos dañosos.
La “mediocritas” horaciana invita a la valentía y a la alegría . (3)




Horacio

Las odas de Horacio son una invitación a saber vivir. Beatus ille y Carpe diem inspiraron a escritores destacados. Beatus ille (Feliz aquel) motivó a Fray Luis de Leon a escribir aquellos versos que casi todos alguna vez hemos recitado: Qué descansada vida/ la del que huye del mundanal ruïdo,/ y sigue la escondida/ senda por donde han ido/ los pocos sabios que en el mundo han sido/. Carpe Diem (4) (cosecha –aprovecha- el día; “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”) es tan conocido que ha pasado a ser un lugar común; ha dado origen hasta a alguna película

La sabiduría en el vivir no se obtiene por aplicación de una receta. Es una virtud.
Me parece tan genuino y hondo el decir de Paula que para nada quiero asociarla con Lou Marinoff, “filósofo” de autoayuda (autor de: Más Platón, menos Prozac.), quien en su libro El ABC de la sabiduría apela a Aristóteles, a Buda y a Confucio.



(1) Marisa Silva, directora y editora de Las Europas, destaca con penetración y perspicacia en el “copete” del escrito estos conceptos de Paula, los cuales aparecen a mitad de la exposición de la entrevistada.

(2) “Rectius vives, Licini, neque altum
semper urgendo neque, dum procellas
cautus horrescis, nimium premendo
litus iniquum”
(Vivirás mejor, Licinio, si no te adentras
siempre en alta mar y si, por miedo a las tormentas,
no te aproximas demasiado a la costa).

(3) Por eso Horacio cierra su Aurea Mediocritas escribiendo:
“rebus angustis animosus atque
fortis appare; sapienter idem
contrahentes vento nimium secundo
turgida vela”
(muéstrate valiente y alegre en la adversidad;
cuando el viento sopla demasiado a favor
el sabio recoge las velas)

(4) Giovanni Papini objeta el “carpe diem” horaciano

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