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| Influenza en México
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Hemos vivido una etapa curiosa durante el nacimiento de este nuevo virus que hoy en día ya es de significado mundial.
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Estaba yo un jueves, en casa de unos amigos, tomando unos buenos tragos, y comiendo un rico asaco. Sonó el teléfono y la esposa de mi amigo recibió la noticia que al otro día se cancelaban todos los cursos de escuela y universidades de la Ciudad de México y del Estado de México, estamos hablando de millones de estudiantes. Claro, grande fue la alegría de los hijos. Finalmente las vacaciones involuntarias duraron semanas. Yo por entonces no entendí bien que estaba pasando, fue mi primer contacto con la famosa Influenza, también llamada Gripe Porcina, Influenza Humana, Tipo A, Virus H1N1, etc.
Al otro día quise informarme mejor, porque para tener que cerrar todas las escuelas de la ciudad, algo estaba pasando. Normalmente leo los periódicos de varios países para enterarme un poco como va el mundo, y seguramente cada día los cierro, quedándome tranquilo que el planeta sigue igual que siempre. Sin embargo esta vez buscaba concretamente noticias sobre el nuevo virus. En la prensa mexicana apareció en primera plana, en la española salió discretamente, y en el suizo no encontré nada. Me empecé a preocupar seriamente cuando en los periódicos ibéricos la primera plana estaba colmada con noticias sobre las nuevas muertes a causa de la Influenza, y finalmente apareció en la prensa suiza con fuerza y en primera página. Admito que durante esos primeros días yo personalmente estaba algo preocupado, y me veía en alguna de esas producciones de Hollywood sólo ante el peligro, peleando con zombies que me querían comer.
El primer fin de semana mi novia y yo salimos sólo lo necesario, y la vez que fuimos al súper, la gente andaba con sus tapabocas o mascarillas, yo para entonces todavía no tenía ninguna. Después de unos días el portero del edificio donde vivo, me regaló una. Y ojo, hay categorías, llegué a ver en un súper un joven con una máscara de gas, lo cual sincermanete me hizo sonreír un poco, sonrisa que bajo mi tapabocas de pintor de brocha gorda, nadie vio.
En la radio y en la tele no paraban de decirnos que no nos besáramos, no nos diéramos las manos, de llevar la mascarilla para lugares públicos, de no ir a bares ni a restaurantes, y otras recomendaciones, para frenar el virus. Claro que la gente que conoce México, y sabe como se vive aquí, se imagina la dificultad de tal recomendaciones, ya que aquí las mujeres se saludan de beso, también entre mujeres y hombres, y finalmente los hombres se abrazan contínuamente. Sin embargo, tengo que decir que la ciudad durante días estuvo casi desierta, incluso hubo gente que se quedó en casa trabajando, y los lugares públicos se quedaron vacíos. En resumen, los mexicanos siguieron en su gran mayoría lo que el gobierno no paraba de recordar cada minuto.
Felicidades al pueblo mexicano y a los que vivimos aquí, porque la verdad, fue un ejemplo de civismo, y os prometo que no nos sobran.
Pasando los días, y leyendo la prensa, sobre todo la extranjera, y después de recibir varios mails y llamados, pidiéndome noticias en vivo y en directo, llegamos varios a la conclusión que fuera del país tenían una idea muy dantesca de lo que estaba sucediendo aquí. Claro, entre la guerra al narco e Influenza, que hasta llegó a llamarse Gripe Mexicana, creían que estábamos en Bagdad en sus mejores tiempos. Primero llegó la sonrisa, pero pronto llegó también la indignación. Cuando Argentina, Cuba y otros países decidieron cerrar sus puertas a México, y finalmente ser mexicano era casi un pecado, aquí nos hartamos. Dos países que fueron ayudados en muchas ocasiones, durante represiones políticas, sociales y dictaduras, cerraban la puerta a un país hermano. Mis amigos argentinos que viven aquí estaban ofendidos. Yo tuve suerte que España no hizo lo mismo, porque si no, me hubiera tocado usar el largo repertorio de palabrotas tan nuestro, y mentarles la madre que los parió.
A tal límite llegó la estupidez de alguna gente, que a un conocido mío, que desde marzo trabaja en Bruselas como representante del Gobierno Mexicano, le cancelaron reuniones durante días, por la simple razón que su pasaporte pone que nació en este maravilloso país. Incluso me comentó que boicotearon también a la embajadora. Viva la Unión Europea, el primer mundo, y la educación de alguna gente, y Zurich, donde se acabaron los tapabocas en las farmacias. Sí, Zurich está en Suiza.
Después de que ya se abrieron los comercios, los lugares públicos y la ciudad volvió a la normalidad, empezamos a lamernos las heridas. En plena crisis, nos pegaron con este virus nuevo, apretando incluso más los ingresos de muchos, los cuales ya habían sido rebajados considerablemente. La prensa, sobre todo la internacional sólo habla de México cuando hay desgracias, aparentan una imagen de este país que no es la real. No vamos a negar la Influenza, ni el narco, ni la pobreza que existen en este país, pero lo que tuvimos que leer durante la crisis sanitaria, rozó en algunos casos el ridículo, y eso en prensa que se considera seria. Hizo muchísimo daño al país, pero tengo esperanza en que la gente olvide, como demasiadas veces hace, pero que en esta ocasión vendría muy bien.
En resumen, demos la bienvenida a una nueva gripe, con la cual tendremos que convivir, con sus mutaciones y derivados, una más, y ponedla a un lado del SIDA, de la malaria y de muchas otra más, que son enfermedades mucho más peligrosas, y volvamos a la realidad de la vida del día a día. Volved o venid a México, os prometo que no os vais a arrepentir, no nos estamos cayendo muertos por las calles, y tampoco estamos incinerando cadáveres en el Estadio Azteca. Dejad de leer tonterías y aprended en esta era de la información hay que interpretar a la prensa.
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